18 de diciembre de 2014

Viñetas


Han caído en mis manos recientemente dos volúmenes de viñetas obra de diferentes humoristas gráficos de periódico. Uno pertenece a Idígoras y Pachi (los hermanos Ángel y Francisco Javier Rodríguez Idígoras), colaboradores de El Mundo, y se titula El decimotercer mundo y otros pobres. El otro es obra de El Roto (Andrés Rábago García), que publica diariamente en El País, y se titula A cada uno lo suyo. Ambos son libros de denuncia social y política, tal vez más irónico el de Idígoras y Pachi, algo más cínico y negro el de El Roto.


Idígoras y Pachi son dibujantes estupendos, que caricaturizan el rostro humano pero saben dotarlo de ternura y humanidad, con sus bocas enormes y sus narices redondeadas. Su libro no viene datado, pero se antoja mayoritariamente anterior a la crisis. Los principales protagonistas de El decimotercer mundo y otros pobres son pobres e inmigrantes, y la reacción de las clases medias y pudientes ante ellos, sea en un comportamiento diario, sea en lo absurdo de sus leyes. Muchas viñetas son diálogos incisivos sobre pateras cruzando el estrecho, y su método es la sátira, aunque tengan capacidad para el humor blanco. Sí, es un tanto desgraciado que tengamos que usar términos como humor blanco y negro precisamente en este contexto, perdón por ello.

El Roto toca también estos temas, aunque A cada uno lo suyo, un volumen publicado en 2013, sí refleja los efectos de la crisis económica. El Roto tiene un humor más negro que Idígoras y Pachi, y rara vez da lugar a una sonrisa sino que es especialista en que el lector congele cualquier muesca que se le pueda dibujar en la cara. Sus personajes y situaciones son en ocasiones agresivos, y también alcanza ciertos grados de abstracción, en el dibujo y en el tema, que le conceden un valor metafórico que para algunos lectores puede ser críptico. Un tipo más pesimista con algún rasgo nihilista, que parece más desconfiado aún en la raza humana, no digamos ya en las relaciones entre clases o mercados, aunque algunas viñetas dejen lugar a la esperanza en una posible revolución que permita que el mundo no se autodestruya.

Andrés García Rábago, El Roto (vía)

En ambos libros he tenido la sensación de volúmenes que agotan demasiado pronto sus posibilidades, creo que debido al hecho de que la acumulación continuada de viñetas deja poco espacio a la reflexión que abre cada una de ellas, que es más posible cuando es observada en un periódico rodeado de noticias o textos editoriales, y sin tener la reincidencia en el tema tan cercana en la experiencia lectora. Una viñeta sirve perfectamente para expresar pensamientos y desatar sensaciones de manera que puede ser más efectiva que una columna de opinión, y en efecto esto sucede en ambas recopilaciones, que son obra de unos humoristas gráficos brillantes y dignos del buen momento creativo del sector en este momento.

Angel Idígoras y Pachi Idígoras, es decir, Idígoras y Pachi (vía)






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