19 de octubre de 2009

Film the legend!

Con Soy leyenda, la novela de Richard Matheson, vuelvo a una de las manidas discusiones cinematográficas: la validez de las adaptaciones de las grandes obras literarias al cine. Me pasó con esta película algo que hacía tiempo que no me sucedía: leer una novela de reputación tras haber visto una película que me ha interesado lo suficiente para hacerlo. Como cualquier aficionado, yo he tenido de todo: películas que he adorado, cuyo libro, leído después, me ha encantado, dándose el caso de novelas y películas que se complementan maravillosamente (El nombre de la rosa, La insoportable levedad del ser, o, si nos ponemos más clásicos, Lawrence de Arabia, son ejemplos magníficos); libros que he odiado después de haber disfrutado enormemente de su adaptación (Entrevista con el vampiro), y, por supuesto, muchas películas vistas después del libro, además del especialmente extraño único caso (Expiación) en que vi la película justo cuando estaba leyendo el libro. Fue… raro.
No había leído Soy leyenda ni había visto las películas con Vincent Price, The Last Man On Earth, dirigida por el ignoto italiano Ubaldo D. Ragona, o con Charlton Heston (The Omega Man), de Boris Sagal. Pero sí había visto la película con Will Smith dirigida por Francis Lawrence y me había parecido correcta, adscrita al interés actual por los zombis/infectados y su pararelismo con los miedos sociales actuales, y a las tiranías de las grandes superproducciones americanas. Pero me pareció una buena oportunidad para solventar una falla: no haber leído el libro, no haber leído nada de Matheson, a pesar de ser el escritor del que surgieron textos de películas tan interesantes como El increíble hombre menguante o la primera película de Steven Spielberg (Duel). Localizada una edición del libro con el inevitable Will Smith en la portada (algo que sé que molestará a muchos), y, una vez emocionadamente leída, no concluyo nada nuevo de lo que sé sobre Hollywood, pero, en este caso, me ha parecido que los cambios son un tanto perversos y que no siempre responden a necesidades estrictamente dramáticas.
La trama de Soy leyenda es conocida: un único hombre que ha sobrevivido a una infección generalizada de la humanidad vive sólo en su casa. Los infectados no soportan la luz del sol, pero de noche dominan la ciudad y el mundo. De día, nuestro hombre sale de casa, se aprovisiona de lo que necesita, y trata de investigar sobre una vacuna para curar el mal de las personas infectadas. Obviamente, a partir de este punto voy a contar cosas más fundamentales de la trama de ambas obras –peli y libro-, avisados quedan.

Neville
El carácter del personaje principal, Robert Neville, es francamente diferente. Frente al muy derrotado personaje del libro, prácticamente alcohólico y con tendencias destructivas que apenas da importancia al hecho de matar de continuo a infectados, el Neville de Will Smith es hombre modélico en su aguante y soporte, un baluarte de la resistencia y, por supuesto, de los valores que Hollywood da a la masculinidad, a la familia (que perdió), a la casa, etc…

Abby
El papel del perro también es dramáticamente distinto. Mientras en la película es un compañero, un animal agradable y valiente que está con Neville desde un principio, en el libro es una víctima esquiva que da esperanza a Neville inicialmente, y una gran frustración después, en uno de los episodios más desoladores de la novela.

Los otros ‘vivos’
En la película, por supuesto, acaba resultando que Neville no es el único hombre todavía en la Tierra. Hay otros como él, que también se conservan estupendamente, y que permiten un final de esperanza fácil que roza el ridículo; frente a eso, la novela muestra infectados que conservan el raciocinio y la humanidad, y que sufren la violencia indiscriminadamente asesina de un Neville encerrado en sí mismo, incapaz de comunicación o de asumir que una situación diferente a la suya también es posible y no censurable, no digamos ya ‘no asesinable’.

El final
Por supuesto, lo más criticado en el momento de su estreno: de la esperanza de la curación gracias a las investigaciones y los sacrificios de Neville, a la esperanza de que una nueva especie necesite deshacerse de ese ermitaño asesino, Neville, para sobrevivir, aunque sea enferma.

Resumiendo
Soy leyenda, el libro, es una historia mucho más desesperanzada pero más lúcida sobre la condición humana; esto convierte a la adaptación en superficial, en un juguete técnico, con sólo algunos puntos no incluídos en el original que resultan de interés, más allá de cambiar los años 50 por la época actual: cambiar el Los Ángeles de la novela por Manhattan contribuye mejor al aislamiento de Neville; refuerza además la escena de la muerte de la familia en la evacuación, aunque esto escamotea la vuelta de la mujer de Neville a la casa para infectarle, lo cual sin duda era una escena más potente…); las expediciones diurnas encuentran muchos hallazgos visuales en los maniquíes con los que Neville habla, o con los encuentros con infectados a plena luz del día.

Por lo que leo, Richard Matheson es un hombre que aún vive, a sus 83 años, y era joven cuando ideó su revisión de los vampiros/zombis que tan bien encaja con los gustos del fantastique actual, en el que él ha seguido trabajando de continuo. No es de extrañar, dados que los miedos colectivos son psicológicamente los mismos que hace cincuenta años. Soy leyenda es una novela emotiva y apabullante. El volumen tenía además varios relatos cortos, varios de ellos algo superados cuando no bastante mediocres, si bien también hay otras historias inquietantes con desarrollo relevante.
Richard Matheson, vía vjbooks



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