14 de marzo de 2024

Contra el imperio de los bulos

 


Durante años el historiador Jagoba Álvarez ha estado (y aún sigue) combatiendo diferentes bulos que circulan en las redes sociales alrededor de la aprobación del sufragio femenino en la Segunda República Española. Tras años de respuestas infatigables a cualquier cuenta identificable o anónima que soltara una mentira sobre aquel proceso y sus dos días fundamentales (el 1 de octubre y el 1 de diciembre de 1931), decidió aunar todos los argumentos y contestar cada uno mediante este libro, El PSOE y el sufragio femenino, financiado mediante micromecenazgo. Es un volumen breve y ágil, por momentos trepidante, que responde uno por uno a esos bulos. A saber:

-que el PSOE votó en contra del sufragio femenino

-que Indalecio Prieto era contrario al sufragio femenino

-que Victoria Kent era socialista

-que Margarita Nelken votó en contra del sufragio femenino

-que el PSOE amenazó de muerte a Clara Campoamor

El método es directo: la recuperación de los documentos de la época (los aprobados por el PSOE en sus congresos, la presencia de agrupaciones feministas de Juventudes Socialistas, las actas de sesiones y votaciones del Congreso de los Diputados, los escritos de los y las protagonistas) y su narración contextualizada, que se centra fundamentalmente en la sesión del 1 de octubre junto con sus vísperas, en la que se aprueba el sufragio femenino, sin olvidar la del 1 de diciembre, en la que la llamada enmienda Peñalba proponía el retraso de la aplicación del sufragio femenino hasta que pasaran un par de procesos electorales y la 'mujer ya estuviera madura' para el voto. La enmienda Peñalba fue rechazada y ocho días después se aprobó la Constitución de la República.


Clara Campoamor

La excusa fundamental para que estos bulos hayan permanecido es que la principal defensora del voto femenino durante estas sesiones fue Clara Campoamor, que militaba en el Partido Republicano Radical presidido por Alejandro Lerroux, y que era un partido republicano, anticlerical y liberal. La necesidad de referentes históricos de los liberales del siglo XXI (el hoy prácticamente desaparecido Ciudadanos) para su discurso llevó a su reivindicación sin matices, dentro de la polarización política contra el PSOE, y eso resulta problemático, ya que Campoamor fue la única parlamentaria del PRR que votó a favor del sufragio femenino, en contra del criterio de todos los liberales de su partido, que lo hicieron en contra.

Lo cierto es que el debate parlamentario se recoge con brillo, usando breves extractos, y dando voz a todos los participantes. Es vibrante el famoso intercambio entre Campoamor y Victoria Kent, que defendía como argumento principal -que luego el bulo achaca al PSOE- que las mujeres votarían en contra de la República por influencia de la Iglesia. Pero todos los parlamentarios socialistas hablaron en contra de esta idea. Kent no era socialista del PSOE, pertenecía al PRRS, Partido Republicano Radical Socialista. Pero bueno, ¿para qué tener matices si una historia no encaja en tu discurso?

Este libro es un ejemplo de herramienta poderosa, accesible y practicable contra la desinformación política. Realizado sin el sentido del espectáculo de los fact-checks televisivos ni la agresividad del diálogo a veces enfermizo de las redes, basado en los datos y documentos, y respondiendo con serenidad. Literariamente tiene un valor añadido: el ritmo de la discusión política enhebrada, al que en este caso se suma la emotividad trascendente del objeto de la rotación, y que hace que el libro se devore...

Jagoba Álvarez (imagen de su cuenta de Twitter)

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