18 de julio de 2014

Gráficamente, perros


Los cómics del autor noruego Jason son fácilmente reconocibles por sus protagonistas, perros antropomorfos, pero tienen otros puntos en común… Por ejemplo, estos dos títulos dignos de Federico Moccia o Albert Espinosa, hijos en este caso de una traducción peculiar: No me dejes nunca se titula Hemingway en su versión original. ¿Por qué haces esto? sin embargo responde a un cómic de título original Te quiero enseñar algo. Son cómics publicados en 2006 y 2007 y quiero pensar que ahora serían títulos distintos… Ambos tebeos son ejemplos de línea clara con vocación de historia negra, alrededor de personajes de cierta desesperación existencial.

¿Por qué haces esto? es un álbum brillante; cuenta la historia de un hombre perseguido por un asesino al ser testigo involuntario de un crimen. El protagonista está intentando superar una separación que le tiene paralizado, pero los hechos le obligan a movilizarse. Su tristeza profunda y el dolor causado por la propia acción, reflejados también en un excelente uso del encuadre y el contraste, proyectan su destino. Las referencias hablan de Bergman y Hitchcock, y no las veo desencaminadas, especialmente en el segundo caso (obsérvese más arriba la portada, para empezar).


No me dejes nunca viaja al París de los años 20 y convierte a Hemingway, Pound, Joyce y Scott Fitzgerald en autores de cómics. Nada cambia respecto a la mítica que tenemos de ellos (su pobreza, la influencia de Gertrude Stein, Pamplona y la fiesta, el alcoholismo de Zelda Fitzgerald), pero sí fantasea con que todos ellos cometan un atraco con consecuencias terribles, para salir de sus penurias económicas. El atraco dura nada menos que la mitad del libro y se narra desde varios puntos de vista, recordando por ello (y por el tema, y por el uso del tiempo y el ritmo, además de los perros antropomorfos en que Jason convierte a sus protagonistas), a Reservoir Dogs. El cómic es un pequeño alarde narrativo de acción y pierde la fuerza de los personajes del anterior, aunque la visión del autor sobre los artistas del cómic en general (su reconocimiento, sus anhelos, sus desesperaciones) es múltiple y sabrosa.

En mi opinión, ambos libros sufren y se benefician de la opción estética de convertir a sus personajes en perros, algo no del todo común a pesar (o tal vez porque) de Maus y su peso en la novela gráfica moderna –aunque obviamente haya todo tipo de precedentes-. Se beneficia por el atractivo choque visual que supone en historias de cierta profundidad humana, pero sufre por la escasa diferenciación visual de personajes, que en el caso de No me dejes nunca, con varios personajes masculinos con cara de perro y enmascarados, apenas se realiza por el color, más bien apagado, de las ropas. El ejercicio de estilo es en cualquier caso estimulante, y Jason es un autor de profundidad psicológica que combina con pulso situaciones y personajes.

John Arne Saeteroy, alias Jason (vía)



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